La refrigeración como elemento vital en la seguridad alimentaria

En todo el mundo se produce suficiente comida para toda la población. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), los casi 8 mil millones de habitantes del planeta podrían comer tres veces al día, pero lo que causa hambre y desnutrición no es la falta de alimento sino la falta de acceso a los que están disponibles. 


La pobresa, exclusión social, discriminación y más suelen menoscabar el acceso de las personas a los alimentos, tanto en países desarrollados donde hay abudnancia de comida, como en los que se encuentran en vías de desarrollo.


De acuerdo a la FAO, la seguridad alimentaria se da cuando: todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable. 


Hemos aprendido que la razón por la que los alimentos no llegan a todas las personas no es porque unos consumen más que otros y la desperdician. De acuerdo a Greenpeace, aunque los alimentos que desechamos en casa son un problema grave que debemos atacar con una mejor planificación económica personal, es en la cadena de producción y distribución que gran parte de los alimentos se pierden. 

La refrigeración como <span><strong>elemento vital </strong> en la seguridad alimentaria</span>

Esto no es un problema menor. Se estima que un tercio de toda la comida a nivel mundial se pierde. En México alcanza el 34.7 por ciento de lo que se produce en el país. La pérdida y desperdicio de la carne de cerdo asciende al 40%; pescado, 37%; res, 35%; pollo, 29%, y tortilla, 28%, de acuerdo con el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados.


De hecho, en el país, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI, todos los años se desperdician 20.4 millones de toneladas de comida, que suponen una pérdida de 24 millones de dólares anuales. Pero lo realmente escalofriante es que con los alimentos que se pierden, podríamos abatir la inseguridad alimentaria de 10.4 millones de las 21.4 millones de personas que la padecen. 


La refrigeración y la cadena en frío son elementos vitales para la seguridad alimentaria. Consiste en garantizar que los productos se encontrarán a la temperatura adecuada durante cada una de las fases que debe cursar. Es después de la producción y cosecha de alimentos, que estos deben refrigerarse o congelarse adecuadamente para poder ser transportados a grandes almacenes donde después serán distribuidos a tiendas y supermercados que finalmente necesitan almacenarlos sin comprometer la integridad del producto para garantizar su valor nutricional, y extender su tiempo de vida al máximo. 


La refrigeración consiste en conservar los alimentos entre 0 °C y 8 °C grados, una temperatura que se acerca al punto de congelación. Esto se usa en alimentos frescos para lograr que la proliferación microbiana sea mucho más lenta y los alimentos tengan más tiempo para ser consumidos. Por otra parte, la congelación es cuando se baja la temperatura de los alimentos entre -18 °C y -35 °C dependiendo del tipo de producto, imposibilitando así la proliferación de bacterias.


La cadena de frío es exitosa cuando los alimentos han pasado por todos los procesos antes mencionados sin que se comprometa la temperatura ideal para cada uno de ellos. Se le dice cadena porque cada una de las etapas está entrelazada, desde el acopio de la materia prima, transporte de la materia prima, almacenamiento, procesamiento, empaquetado y embalaje, almacenamiento, distribución, almacenamiento en el punto de venta, transporte hasta el punto de consumo y almacenaje en el punto de consumo.


El Instituto Internacional de la Refrigeración, en su publicación The Role of Refrigeration in Worldwide Nutrition más de 1600 millones de toneladas de comida son desperdiciados y desechados cada año debido a malas prácticas de refrigeración y más del 60% de esa comida viene de países desarrollados. Eso equivale al 13% de la comida que se pierde en todo el mundo.


De acuerdo al IIR:


En total, una mejora de la cadena de frío ahorraría más de 475 millones de toneladas de alimentos que teóricamente podrían alimentar a 950 millones de habitantes por año, y esa es una forma sostenible de mejorar la disponibilidad y la calidad de los alimentos sin aumentar la producción. La reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos no sólo mejoraría la seguridad alimentaria, sino que también protegería el medio ambiente del impacto de una parte importante de los Gases de Efecto Invernadero (GHG, Greenhouse Gases) emitidos a lo largo de la cadena de suministro de alimentos.


Rensa está comprometido con la calidad y servicio en cada uno de sus procesos, asegurando que la cadena en frío en sus refrigeradores se cumple hasta el final. El uso de tecnología. El uso de la refrigeración con CO2 hace que la cadena en frío sea mucho más segura, y la implementación de refrigerantes como el XP40 o el 449AS y el 448 han mejorado la vida de muchos productos en tiendas comerciales de gran volumen.