El consumo rápido o FMCG seguirá marcando la línea al alza de la refrigeración comercial

Los Fast Moving Consumer Goods (FMCG) son productos que se venden rápidamente a un bajo costo. En ciertas industrias también son conocidos como Consumer Packaged Goods. Es importante distinguirlos del resto de los bienes de consumo, estos son productos adquiridos para el consumidor promedio y se dividen en tres categorías diferentes: bienes duraderos, no duraderos y servicios.

Los bienes duraderos tienen una vida útil de tres años o más, mientras que los no duraderos menos de un año. Los de consumo rápido son el segmento más grande de bienes de consumo. Caen en la categoría no duradera, ya que se consumen de inmediato y tienen una vida útil corta.

Aquí es donde la industria de la refrigeración entra en materia, pues existen los FMCG refrigerados y congelados, que son bienes de consumo rápidos y a un bajo costo, pero estos no necesitan ser consumidos de inmediato, pues el proceso de enfriamiento por el que pasan, siempre y cuando se respete la cadena de frío, hacen que duren más tiempo y, al ser almacenados correctamente, hasta por meses y en ocasiones muy especiales, por años.

Se espera que el tamaño del mercado mundial de refrigeración crezca de 3 mil 600 millones de dólares en 2022 a 4 mil 800 millones en 2027, con una tasa de crecimiento anual compuesto del 6%. Por su parte, la industria de la comida congelada también tiene una tasa de crecimiento anual compuesto del 5.1%. Lo que implica que cada una de estas industrias está ligada una a la otra.

El consumo rápido o FMCG seguirá marcando la línea al alza de la refrigeración comercial

Este crecimiento es respuesta a los hábitos de consumo que se han modificado durante la pandemia: la gente cambió su manera de comer y comprar durante los últimos años, apostando por los bienes de consumo congelados.

La industria de la comida congelada ha crecido de tal manera que hoy es posible encontrar toda clase de platillos, desde los tradicionales a nivel internacional como pizza, pasta o distintas carnes, hasta platillos tradicionales de una cultura específica. Tan sólo en México ya es posible encontrar cochinita pibil, romeros y mucho más en una versión congelada, fácil de recalentar y consumir, como si se hubiera preparado al momento.

Esta creciente tendencia hacia los productos frescos y congelados seguirá impulsando la demanda de almacenamiento en frío, lo que significa que para facilitar la expansión de estos FMCG y garantizar la cadena de frío también incrementará la construcción de nuevos almacenes frigoríficos en zonas estratégicas.

La inversión en refrigeración comercial es inevitable ante esta situación. Incluso con la alza del e-commerce, donde mucha gente comprará FMCG congelados, se necesita de zonas de almacenamiento adecuadas para garantizar la distribución de los productos sin romper la cadena de frío. El consumo rápido seguirá como uno de los ejes principales del alza del sector de la refrigeración.

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